19 dic. 2010

Boat Beam, o cómo es la lluvia impermeable

Aunque no estés familiarizado con el término anime y pienses que los dibujos animados son para niños, sabes que ese niño con pelos de recién electrocutado, vestido con un kimono naranja y azul se llama Son Goku. Hablo de Dragon Ball, obviamente, del genio Akira Toriyama. Todo aquel que viera esta legendaria serie recordará lo que pasaba cuando un legendario saiyano tenía descendencia con una humana: el resultado era un ser increíblemente poderoso, con una fuerza mucho mayor que la de sus progenitores por separado. Y supongo que os preguntaréis que a qué viene esto, que si me he vuelto loco o que si deberíais llamar a Tao Pai Pai para desintegrarme de la Tierra.



Josephine Ayling es una australiana que, tras dar sus primeros pasos musicales en Sidney, llegó a Madrid con la genial casualidad de toparse con una estadounidense que también llegó a la capital tras haberlo probado en tierras yanquis; se llamaba Alisha Buttke. Se gustaron (musicalmente hablando, chanchulleros) y se pusieron a tocar juntas a dúo, haciéndolo más que bien. Hasta que se encontraron con otra, Aurora, una chelista, esta vez española, y resulta que tocaron aún mejor. Aquel tridente que habían dado a luz se llamó Boat Beam y lo bautizaron a principios de 2009 con Puzzle Shapes, su primer disco.

Pensaron que si la mezcla entre un saiyano y un humano era tan fuerte, por qué no probar a juntar tres nacionalidades, personalidades y gustos diferentes a ver qué pasaba. Pues lo que pasó fue Boat Beam. Una frescura y consistencia increíble. En Boat Beam todos los instrumentos (viola, chelo, piano, guitarra...) suenan de manera precisa y minuciosa, sin errores, limpios. La fragilidad se muestra en cambio en las estrofas que surgen de la voz de Josephine, una lluvia fina, de esas que parece que no mojan y cuando te quieres dar cuenta estás calado hasta los huesos.

Me caló en mis auriculares desde hacía muchos meses y lo repitió hace un par de semanas en la Sala Stereo de Alicante, donde las tres juntas nos regalaron (casi literalmente, porque el precio de la entrada era irrisorio, 6€ con cerveza un sábado) una actuación que acabó con Igloo, en un estruendo que fue el mejor final posible para un concierto de los buenos. En el evento anunciaron a las poco más de 30 personas que nos citamos que a principios del año que viene lanzarán su nuevo álbum. Los adelantos que mostraron no eran más que el augurio de una larga vida a Boat Beam. Así sea.




3 comentarios >>:

For The Sun dijo...

EH!! Aquí falta tu foto con la monada esa de Boat Beam! Hombre ya!!

PD: Suenan extremadamente delightful

Anónimo dijo...

Buen concierto y buena compañía.

La cantante realmente enamora. Tiene un 9,6 en la escala Davius, nota nunca superada por nadie.

Adriano dijo...

La foto próximamente Forde... y sí, enamora.

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