20 jun. 2011

El Séptimo Marte (II) [La magia de Amélie]


Existen grandes historias perfectamente hiladas, originales o adaptadas de relatos escritos y transportadas con una perfecta ejecución a la pantalla de cine. Pero Amélie es mucho más, porque además de contar con un brillante guión tiene ese elemento difícil de explicar con palabras, de definir con diálogos y de detallar en un guión técnico: magia.



Magia es la palabra que florece en la cabeza de todo el que piense en Amélie y por cuyas venas fluya sangre. Jean-Pierre Reunet consigue una atmósfera pinturesca que diluye la frontera entre lo ridículo y lo real con una belleza difícil de creer. El idilio entre la propia figura que es Amélie y su relación con el mundo costumbrista que nos presenta Jeunet parece contraponerse a la frase que le dedica a Amélie la encargada del prostíbulo.

Son tiempos difíciles para los soñadores


Porque soñadora es el adjetivo perfecto que define a Amélie (interpretada por Audrey Tautou como jamás lo volverá a hacer). Un viaje onírico a la personalidad de una chica diferente en un mundo diferente rodeada de personas diferentes, donde el costumbrismo, la caracterización y el sentido del humor triplican el peso específico de la hipocresía a la que estamos acostumbrados. En cambio, Jaunet nos propone una Francia impresionista y colorida en la que se le da más importancia al tacto de la textura de las legumbres y al sonido que producen las piedras cuando Amélie las arroja a los canales que a los trapicheos de oficina. Y nosotros nos creemos que es así porque Amélie es una película que se ríe de sí misma, derriba los cánones; nos mira a la cara y parece decirnos: "estáis viendo una historia irreal, pero éste es mi lugar, es mi espacio y aquí todo será tan posible como yo quiera".


Y entonces es donde entra el elemento que supongo os interesa si estáis leyendo esto: la música. Estaremos de acuerdo en que sin música Amélie seguiría siendo una gran película, como también coincidiremos en que la aportación de Yann Tiersen resulta una guinda excepcional para ese gran pastel que es Amélie. El buen hacer del músico francés acompaña a golpe de piano el transcurso de la película, consiguiendo momentos realmente mágicos.

Uno de ellos se produce cuando se nos presenta a esa mujer "sensible al discreto encanto de las pequeñas cosas de la vida" y vemos a Amélie hundiendo la mano en un saco de legumbres,lanzando piedras al agua un canal parisino y partiendo el caramelo quemado de una ración de crema catalana con una cucharilla, todo ello al son de Comptine D'un Autre Eté, la melodía más característica de la película y posiblemente la más inspirada que haya compuesto Tiersen jamás. La misma que suena cuando, pensativo, el pintor de cristal le cuestiona a Amélie sobre una muchacha de mirada perdida en uno de sus cuadros, cuya personalidad no consigue perfilar, a lo que Amélie responde: "Quizá sea diferente a las demás".

Yann Tiersen

Pero no es sólo un golpe de inspiración fortuito, sino que logra una BSO compacta y preciosista, por ejemplo, acompañando el paseo guiado por Amélie a un hombre invidente, al que va describiendo todo lo que ve durante el par de minutos que suena La Noyée, o en el broche que cierra el film, La Valse D'amelie, un alocado descenso en bicicleta con su recién estrenada pareja.

Y no sólo de Bandas Sonoras vive Yann Tiersen, a pesar de haber fabricado la de la genial Goodbye Lenin! y la del documental Tabarly. Tiersen también ha compuesto álbumes de estudio, destacándose entre todos la figura de Dust Lane, uno de los discos más interesantes del año pasado y en el que abre su brecha musical con Amélie, encaminándose más a un estilo post-rock que no le sienta nada mal. En Dust Lane destacan temas como Amy, la enérgica Palestine y los brutales crescendos de Till The End (ya aparecida en una edición del SOS4.8 de La Batidora Indiependiente). A estas alturas ya pocos dudan que el talento del músico francés tiene esa magia que en su día aportó a Amélie.

La Noyéé



La Valse d'Amélie



Comptine d'Un Autre Été, L'après Midi

Escúchala en Spotify


Palestine

6 comentarios >>:

CrisR dijo...

Adri...fabuloso! tu artículo desprende magia. Y no puedo hacer ninguna crítica negativa a ninguno de los aspectos que has tratado. Vas a conseguir que escuche al señor Tiersen en ese escenario post-rock del que has hablado (:
Pd: ¿has pensado en enviar el enlace de tu blog o artículos a distintas webs o periódicos de crítica musical? Si no te lo has planteado...es hora!
un beso!

Adriano dijo...

Muchas gracias :) La verdad es que no, no lo he pensado, por ahora creo que hay artículos mucho más interesantes por la red... tampoco me hace falta, yo soy feliz escribiendo. Un saludo!

Postcards From The Room dijo...

Amelie...
recuerdo la primera vez que la vi, tenía 12 o 13 años, me aburrió soberanamente.
A los 17 más o menos, la volví a ver, y ... me encantó,
supongo que hay un timpo para cada cosa,
me pasa igual con la música.

y hablando de música, el señor Tiersen creo que estuvo genial en el Sos, aunque sigo pensando que se habría lucido más en el Jagermeister, no sé... le pega más un escenario pequeño... jajaj

Adriano dijo...

Yo fui al SOS y me perdí a Tiersen, que era uno de los que más ganas tenía de ver... lo cierto es que su último disco me encanta :)

Sidhe dijo...

Jeunet ha intentado repetir la fórmula varias veces pero la magia que destilaba Amelie bajo las notas de Tiersen es indisoluble e irrepetible.

Me ha encantado tu artículo, ¡¡saludos!!

Adriano dijo...

Muy de acuerdo, gracias! :)

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