8 jul. 2011

Beirut, o cómo cabe el mundo en una trompeta




Cuando hablamos de música folk solemos identificarla rápidamente en un entorno cultural o geográfico. En cambio, la música de Beirut es muy difícil de identificar. Digamos que es una caja de música viajando por el globo. Influenciada por el origen de su líder (Zach Condon, de Santa Fé, Nuevo Méjico), Beirut suena a aire fresco, a su viaje balcánico durante su adolescencia, a todas las experiencias que ha vivido y que nos anima a compartir en clave de música.


Acordeones, pianos, batería, violines, guitarra, saxos, trompetas… Beirut utilizan la sobreinstrumentación como vehículo de sus canciones, una anarquía musical donde todos los engranajes suenan a algo. El mérito es que cada instrumento añadido suma y nunca resta. Como siempre, podríamos perdernos en mil detalles técnicos o a desmenuzar su discografía (de la que es reciente su nuevo álbum The Rip Tide, aquí podéis escuchar dos avances, East Harlem y Goshen), pero como no hablo de música en sí porque no entiendo, como un zapatero hace zapatos porque es lo que sabe hacer, analizaré en homenaje a la banda un paseo muy peculiar de Zach Condon y su banda por las calles de Brooklyn. Se trata de un proyecto de La Blogotèque enmarcado en la serie “Concerts à Emporter” y que, básicamente, son piezas de vídeo en las que se graban de macrovideoclips que filman las actuaciones de los grupos invitados de una manera muy peculiar. El largo de Beirut, llamado Cheap Magic Inside, está dirigido por Vincent Moon y su descarga es libre al haberse agotado las existencias en DVD.

La experiencia se nos presenta en forma de un paseo de Zach Condon por diversos lugares de Brooklyn. Tras cada canción emprende un pequeño viaje hacia otro lugar, donde se vuelve a encontrar con el resto de su banda. Acompañamos virtualmente a Beirut durante la hora en que hace camino al sonar:

Este original trayecto comienza en la azotea de un desgastado edificio, donde Zach encuentra una caracola de mar, hincha los pulmones y la hace sonar. Y lo vuelve hacer instantes después dando el toque de queda, el inicio del recorrido y con él el comienzo de uno de los cortes más imponentes, Nantes. El camino consiste en un descenso por las angostas y erosionadas escaleras de ese antiguo piso, por las que Zach baja con algunos componentes de su banda hasta reunirse en el bajo del edificio, destino donde culminan esta preciosa canción con denominación gala. La siguiente canción, A Sunday Smile, una de las más exitosas de la banda estadounidense, será interpretada en un patio interior, seguida de Guyamas Sonora en el espacio de un trastero, cuyas luces se van fundiendo según avanza la canción. El cuarto corte supone una preciosa escena en la que Zach y su acompañante al acordeón tocan La Banlieu en un portal de Brooklyn. Por las dos ventanas superiores asoman los instrumentos que suenan alrededor de la imponente trompeta de Condon. Cliquot, en cambio, comienza con Zach subiendo por las escaleras oscuras del edificio hasta llegar a la sala de estar, mientras sólo escuchamos los pasos del de Santa Fé chocando con los escalones de madera. Magnífica trompeta.

Un parque de Brooklyn a media tarde. Un parque de Brooklyn a media tarde, Zach Condor y un ukelele. Un hombre de mediana edad haciendo footing mira extrañado la peculiar escena, y de este modo es como comienza a sonar The Penalty. Cuando no parecía posible que pudiera ser más genial nos aleccionan en una taberna con la masterclass sobre cómo se interpreta un temazo mientras se juega al billar. Llevan su magia hacia una mesa de ping pong, que jamás imaginó estar rodeada de Beirut haciendo sonar Forks And Knives. En otro interior, esta vez en un piso, el impresionante violín atrae toda la atención de In The Mausoleum, seguida de Un Dernier Verre, donde tocan en poquísimos metros cuadrados junto a una majestuosa jukebox.

No menos curioso es el corte de Cherbourg, rodeados de furgonetas “Ice Cream” en váyase a saber qué planta subterránea de algún garaje de Brooklyn. Naturalidad absoluta, en Beirut la música fluye y parece hacerlo sin ningún esfuerzo. Para los amantes del tenis, más o menos del modo en que Federer baila sobre la pista, acariciando la bola y enviándola donde le place sin derramar una sola gota de esfuerzo. Pneúltima estación: St. Appolonia. Zach se reúne con el resto de su banda una noche a la orilla del East River, interpretando una de sus mejores canciones con el puente de Brooklyn de fondo. Beirut y una vista digna de postal: qué más se puede pedir para dar paso al corte más excéntrico, que aparece durante la interpretación de The Flying Cup Club, cerrando la producción y realizada ni más ni menos que en una iglesia. Si lo que pretendían es captar fieles, sin duda lo han conseguido. Al menos conmigo. Hasta la próxima.


*Beirut tocará el siguiente sábado 16 de Julio en el FIB de Benicàssim.


**Escucha un playlist de Spotify con todos los temas de Cheap Magic Inside en su versión de estudio pinchando aquí (requiere tener instalada la aplicación).

1 comentarios >>:

iaGo dijo...

Coincido plenamente en eso de que, hay un monton de instrumentos, pero cada uno aporta un matiz diferente, y no sobra ninguno.. Muy chulo el disco nuevo, muy Beirut... a ver que tal en directo...

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